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Nuestra Historia

El Rimbombín abrió sus puertas por primera vez hace más de 75 años. Comenzó su andadura el 27 de febrero de 1931,Teodoro García abrió un café con billares y futbolines en Hurtado de Amézaga 48 con el nombre el caballo de gala del Cid. Tal fue el éxito en la villa que en sus salones se jugó el torneo Campeón de España de Billar.

El café-bar fue ganando fama y asegurándose una clientela fiel a su cita de fin de semana con el marisco que se ofrecía en la barra y los billares. En 1939, García se lanzó a trasformar el negocio. Quitó algunos billares y puso mesas para que los clientes pudieran sentarse a comer. Nació la nueva orientación del negocio.

El marisco adquiere todo su protagonismo y los salones de billar dejan paso al comedor del restaurante. Se puede decir que en 1940 se convirtió en marisquería reconocida.

En los años setenta tomó el relevo de Teodoro García después de cuarenta años al frente, su hijo Joaquín, bajo cuya gestión el restaurante ha mantenido el prestigio ganado a pulso por el fundador.

Todos estos años de trabajo y dedicación de un gran equipo profesional se vieron reconocidos por el Ayuntamiento de Bilbao, con el nombramiento de "B" de Ilustre por su trayectoria y buen hacer culinario. Según el Consistorio bilbaíno: "Tienen mucho que ver con nuestra villa, han trabajado y siguen trabajando diariamente para dejar muy alto el nombre de nuestra ciudad y lo llevan siempre consigo allí donde van..."

El Rimbombín, en pleno siglo XXI, mantiene el encanto de aquellos años sin dejar de innovar en su cocina.

En la actulidad contamos con capacidad para más de noventa comensales distribuídos en dos salones. Para reuniones de negocio,eventos y celebraciones, disponemos de un comedor privado (hasta veinticuatro comensales).
También ofrecemos menás personalizados. Basados en nuestras especialidades de carta o adaptados a sus necesidades, gustos y sugerencias. Consúltenos.

Trabajamos estrechamente para procurar a nuestros clientes un ambiente agradable y profesional, ofreciendo un esmerado servicio. Cuidando todos los detalles.